Julio Piumato: Operación para desvirtuar al Peronismo.

Una campaña de afiches de dudosa autoría, vincula falaz y malintencionadamente a Hugo Moyano con Eduardo Duhalde. La movida es otra expresión más de la última estrategia que se ha dado la derecha argentina: intentar desvirtuar al peronismo, instando a una nueva depredación de su contenido ideológico. Duhalde, Reutemann y De Narváez están decididamente en contra de los asalariados argentinos, mas no tienen futuro en su cruzada neoliberal. La reconstrucción del peronismo para y por los trabajadores, ya no tiene vuelta atrás.

DUHALDE, REUTEMANN y DE NARVÁEZ, CONTRA LOS TRABAJADORES

La derecha argentina no se conforma con mandar al Ricardo Fort de la política nacional, Francisco De Narváez, a autoproponerse para conducir el peronismo.
Miserables y desafortunados, creen que un Kirchner convaleciente de la carótida, será una presa fácil para Duhalde y Reutemann. Se equivocan: si bien es a Kirchner a quien intervinieron quirúrgicamente, son los dinosaurios neoliberales a quienes no les llega sangre al cerebro. Sabiéndose perdidos en la Historia, insisten en la parodia de un peronismo chic, concheto y marquetinero, cual perfume.

Esa versión oligárquica del justicialismo se ha convertido, una vez superada la estafa ideológica de los años 90, en una simple nota al pie, nostálgica, como una borrachera triste, que ya no puede impedir la otra narración, ese gran relato de la historia social y política argentina, de la que el movimiento peronista ha escrito sus mejores páginas.
Es ese camino de movimiento plebeyo, el hecho maldito del país burgués, con una rica historia insurreccional a veces, en el gobierno otras, prohibido y perseguido y combativo siempre, el que promete seguir transitando el Partido Justicialista. Lo avalan sus hombres y mujeres más encumbrados y también los más anónimos, que escriben su derrotero desde hace 65 años, soportando desprecios, cárcel, crímenes, desapariciones, y además olvidos, como los que parecieran atrapar nuevamente a esos falsos pejotistas, propios de un salón de té y distantes por completo de la Plaza de Mayo.
Sólo así se entiende la loca operación política y mediática montada en las últimas semanas, cuyo notorio objetivo es confundir a desprevenidas capas de la población. Durante los días previos, insistieron en una imaginaria rebelión de diputados e intendentes justicialistas, supuestamente distanciados y críticos de Néstor Kirchner, que no fue tal. Hasta trataron de sumar a Hugo Moyano al entuerto, sacando groseramente de contexto sus declaraciones y haciéndole decir al camionero lo que el líder obrero no había expresado: la existencia de disidentes al interior del partido.
Sólo en los multimedios informativos, como Clarín, no se permiten el disenso y el libre debate entre sus escribas y comentaristas. ¿Será posible que en el diario de Ernestina, y en sus múltiples licencias para operar radios, sistemas de cable, soportes de banda ancha, canales de televisión y sitios digitales de información, todos, absolutamente todos sus opinadores y cronistas piensen exactamente igual? En los partidos democráticos, acostumbrados a intervenir en la cosa pública, eso no sucede. Tampoco en el PJ, organización política fundamental para la vida democrática del país, mucho más determinante para la vigencia del sistema republicano que los medios concentrados en poquísimas manos y que expresan siempre la misma tendencia en sus noticieros.

Lo concreto es que la nueva mentira a la que recurren ahora, teje una eventual candidatura del mismo Hugo Moyano junto a Eduardo Duhalde; uno para gobernador bonaerense, el otro para presidente de la Nación.
Nada más falso. La operación es evidente, por lo sincronizado de sus expresiones. A la vez que manos anónimas montan una campaña callejera, de afiches en dos colores, en la que se finge un acuerdo entre Moyano y Duhalde con miras al 2011, periodistas de dudosa credibilidad inventan un cruce entre el líder de la CGT y el Gobierno por la “inflación”, ese fantasma que azuzan cada vez que ven escapar el control de importantes variables de la vida política y económica. Una verdadera campaña a dos voces, que en el día de hoy hasta merece la portada del diario Clarín.

Ya en 2008, en pleno conflicto con la camarilla sojera, el Gobierno había adelantado el debate, que ahora se sube velozmente a la realidad coyuntural del país: la oligarquía vacuna quiere llevar a 80 pesos el kilo de lomo, para comérselo ellos solos, y el resto, exportarlo a las grandes economías europeas, para provecho exclusivo de sus suculentas cuentas bancarias. De ahí el conflicto entre el Gobierno Nacional y las patronales rurales, que ven en el Estado y en sus mecanismos de control e intervención en el ciclo económico, el gran enemigo de sus intereses inmediatos. Es notable: cada vez que la Presidenta hace luz sobre la distribución del ingreso y la apropiación indebida por parte de poderosos actores económicos sobre los dividendos que deja el creciente desarrollo argentino, la corporación empresaria mediática, que tiene alquilada sus páginas y micrófonos a los opositores de todo pelaje, echa mano al fantasma de la inflación. 
¿Será así porque se acercan las discusiones paritarias para todos los gremios de la cada vez más diversificada producción nacional, excepto los judiciales, que seguimos demandando a la Corte Suprema la creación de ese ámbito formal, civilizado y democrático de zanjar conflictos sectoriales?



¿Les interesará, acaso, condicionar las discusiones, apelando a espectros del mal económicos y falsas inseguridades sociales y políticas, para desvirtuarlas y confundir al trabajador organizado sobre su rol en la construcción de otro modelo de país, ajeno completamente al neoliberalismo que la derecha política, económica y comunicacional anhela cada vez más desembozadamente?

Es previsible, entonces, que cuando el Gobierno encare decididamente la reforma a la ley de entidades financieras impuesta a sangre y tiros por la dictadura de José Alfredo Martínez de Hoz, la derecha excite otra pesadilla: la de la corrida bancaria y el corralito financiero. Mas ya nadie va a creerle, de tan predecibles que se han vuelto sus tácticas corrosivas, de desgaste, mentira y manipulación.

Por Julio Piumato       
Corriente Nacional del Sindicalismo Peronista
 

3 comentarios :

impecable el compañero Julio.

Exactamente, compañero.

El 4161 dijo...

Fue, es y será siempre así. Hay un concurso mundial para desvirtuar al peronismo. Y participan todos!!! desde la ultraderecha a la ultraizquierda. Y mirá que nos han golpeado de todas las formas. Pero el peronismo resistió, resiste y resistirá.
Sólo un movimiento representativo y auténticamente popular tiene esa capacidad. Y aunque nada es eterno y el peligro siempre está, de no ser esta su verdadera esencia ya hubiera desaparecido.