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Sergio Massa SIN RESERVAS



Desde que salió eyectado de la jefatura de gabinete nuestro querido intendente de Tigre, Sergio Massa, presidente del PJ Tigre, y miembro fundador de la UCeDe sub40, lanzo la estrategia de diferenciarse de Kirchner pero sin romper definitivamente. Una pavada realmente porque todo el mundo se da cuenta de esto cualquiera que observe como se administra el municipio se daría cuenta que se parece mucho más al Carlos administrando que al Néstor.
Ya de un tiempo a esta parte anda Massa; tratando de sacarse alguna foto con todo aquel que haya tenido un entripado con Néstor o con algún miembro del gobierno, como chico queriendo llamar la atención.
El año pasado comenzó el álbum con Alberto Fernández, después le toco el turno a Montoya y hace unos 15 días atrás se hizo un viajecito a Salta y se saco unas fotitos mientras miraban un partido de la selección con importantes dirigentes jóvenes del peronismo Bruera, Galmarini, Santilli, Urtubey.
En Tigre no se puede andar por la calle sin cruzarse con algún formador de rumores municipales (vendedor de humo que le dicen) que le adjudican reuniones privadísimas con importantes personalidades que van desde Eduardo Duhalde, Aníbal Fernández, DeNarvaes, Macri, Barak Obama, y hasta el mismísimo Secretario de Unasur Néstor Carlos Kirchner que habría suspendido una reunión con el Presidente de Chile para venir a comer con Sergio en el Marinas Golf. Lo raro y llamativo es que si Sergio almorzó con Kirchner y merendó con Obama no se haya sacado ninguna foto.
En cambio el Flogger Martín Redrado, deprimido por su fracaso editorial, salió a buscar laburo y aterrizo en Tigre, obviamente foto de por medio para que (Eduardo socio de deportes náuticos de Massa) Feiman hablara el lunes por la Radio 10 y el kirchnerismo diera cuenta del enorme cuadro político que se aleja pero esta opereta paso completamente desapercibida. Pero el mayor logro de Martín Redrado fue que al otro día fuera llamado por Duhalde para que se sumara ya definitivamente al equipo de trabajo del cabezón. ¿casualidad? o ¿causalidad?
Como diría el General la única verdad es la realidad y la realidad dice que nadie medianamente con nombre o prestigio se acerca a Massa, que el sueño de la gobernación esta como lejos y hasta los más chupamedias lo ven cada vez más cerca de ser Reelecto como Intendente. Con respecto a las fotos Desde este humilde blog peronista le pasamos una lista de celebridades de mucho prestigio que no desentonan con el perfil del intendente para llenar su fotolog: Amalia Granata, Prat Gay, Ricardo Fort, Antoñito de la Rúa, Carlitos Nair

La política del ajuste y el marketing



En su último discurso, ante la radio y la televisión, el 12 de junio de 1974, el Gral. Perón dijo: "Yo vine al país para lanzar un proceso de liberación nacional y no para consolidar la dependencia (…) Pero hay pequeños sectores, perfectamente identificados con los que hasta el momento fuimos tolerantes, que se empeñan en obstruir nuestro proceso. Son los que están saboteando nuestra independencia y nuestra independiente política exterior (…) No hay que olvidar que los enemigos están preocupados por nuestras conquistas, no por nuestros problemas". Esta frase, es la cita elegida por el periodista Alfredo Silleta, para concluir una nota en la que disecciona la voluntad de poder de noveles integrantes del partido Justicialista de la Pcia de Buenos Aires. Se refiere concretamente a las aspiraciones de los actuales intendentes de La Plata, Dr. Pablo Bruera y de Tigre, Sr. Sergio Massa, quienes se pasean por la costa atlántica haciendo gala de sus deseos. En el caso del último, cita su marcada y vociferada aspiración a suceder a Scioli en la conducción de la Pcia. de Buenos Aires. Parece ser que los números le dan para alimentar ilusiones y es probable que esté tratando, además, de elucubrar estrategias en el búnker pinamarense del político más apasionado de la encuestología vernácula.
Lo cierto, es que la gestión sola, (aquellas conquistas a la que se refería Perón), ha demostrado no alcanzar para seducir a un electorado que por ejemplo hoy aparece esquivo al Kirchnerismo.
Jubilación para trabajadores pasivos que no habían podido acceder al beneficio en número importante (1.500.000) hasta que ésta administración produjo el acto político que los incluyo en el sistema previsional, una asignación universal para cerca de 3.500.000 niñas, niños y adolescentes menores de 18 años, que no contaban hasta la fecha con el más mínimo ingreso para llevar adelante una vida digna, desendeudamiento como política de estado en relación a los aspectos financieros de la economía, rescate de la empresa de bandera de aviación que en algún momento fuera orgullo de los argentinos y terminara vaciada y fundida por la gerenciadora española Marsans, (Personal de mantenimiento me contaba días atrás que había vuelos que salían para España con neumáticos nuevos y allí se los cambiaban y regresaban con neumáticos usados), repatriación de los fondos de la Anses y puesta al servicio de la expansión de la matriz productiva, generando más empleos en blanco y con ello mas aportes al sistema provisional facilitando el acceso a los fondos que hacen efectiva la ley de movilidad jubilatoria. Juicios a los represores de la sangrienta dictadura militar y recuperación de la memoria, la verdad y la justicia. Conformación de una Corte Suprema de Justicia verdaderamente independiente, al igual que el resto del aparato judicial, los últimos sucesos son evidencia de ello. Etc. Etc. Etc. Sin embargo, la imagen de los Kirchner esta devaluada y se podría decir, por el suelo.
Parece, según dicen los entendidos, que al gobierno le falla la comunicación y su estilo de conducción no es el apropiado para los tiempos que corren. Dicen que el pueblo necesita hoy día, dirigentes más proclives al diálogo y el acuerdo, como en la década de los noventa, “mas light”. Ese perfil se construye en los medios, a través de estrategias de marketing. Y en esa línea el modelo a nivel nacional parecía ser el hasta hoy, (aunque no se sabe por cuánto tiempo más), vicepresidente de los Argentinos, es decir, Julio César Cleto Cobos. Ahora bien, quien se encuentre tentado por dicho modelo, debe tener actitudes que respondan a él.
Parece ser que los Sres. Bruera y Massa dan con el perfil, alejándose ambos del espacio político que los llevó a donde están y cruzando a la vereda de enfrente, señalando por ejemplo el Sr. Massa, que es una pena que el Lic. Hernán Pérez se aleje de la conducción del BCRA.
Y aquí surge una pregunta nodal: ¿Alcanza para congraciarse con el voto de los ciudadanos un personaje construido a través de los medios de comunicación y las estrategias de marketing? ¿Se pueden alcanzar los objetivos perseguidos en política si a la hora de gestionar, no hay logros de valía?
Las respuestas a éstas preguntas las encontraremos al cierre de los comicios del 2011. Por ahora, hay solo hipótesis. Las que manejan estos jóvenes mediáticos, los Bruera, los Macri, los Massa, es que alcanza sin gestión para llegar al lugar tan ansiado.
Macri ha desgobernado la ciudad de Buenos Aires en los últimos dos años, sin embargo igual se postula como presidenciable. Massa ha emprendido obras que están paralizadas como las Cloacas en Don Torcuato, la repavimentación de la ruta 197, que fue rastrillada y quedo con mas baches que antes, o según rumores de pasillo del palacio municipal, el ajuste de las cuentas públicas en el área salud, bajando el presupuesto en un 50%. Ahora se entiende, porque su lamento ante el alejamiento del Lic. Pérez del Banco Central. Añora como (parece ser) la mayoría de los Argentinos los tiempos del ajuste de la economía, esos tiempos que dejaban fuera de la sociedad a 1.500.000, ancianos, a 3.500.000 niñas, niños y adolescentes, que recortaba el salario de los empleados estatales y de los jubilados en un 13% y nos imponía un corralito para nuestros legítimos ahorros. Mientras tanto, muy lejos de considerar aquellas conquistas de las que hablara Perón o construyera el Kirchnerismo en éstos 6 años de gestión, abona la teoría de que con los medios y estrategias de marketing, efectivamente, alcanza. ¿Ajuste y marketing? Nos vemos en el 2011.

El diario de la Conspiración




Magnetto: “Que los llamen a Alberto (Fernández) y a Sergio (Massa), ellos tienen muy en claro quien juega con quien y de qué manera podemos armar algo sólido… Un gobierno no se hace del día a la noche, acá está en juego el destino de la Argentina. A esta gente los dejamos avanzar mucho, pero todavía podemos hacerlos retroceder y poner las cosas en su lugar.

Cobos: “Yo hace rato que vengo trabajando con Montero en el armado de equipos técnicos y de ahí puede salir un esquema muy valioso. Un gabinete no se puede improvisar. No nos olvidemos que vamos a encontrar un país en ruinas y hay que reconstruirlo”. Magnetto: “¿Y ya se perfila quién puede articular todo un esquema de gobierno?”

Cobos: “¿Una persona que pueda ser un… jefe de Gabinete, dice usted?”

Magnetto: “Sí, ¿en quién están pensando ustedes?”

Cobos: “Baglini perfectamente está en condiciones de hacerse cargo de una responsabilidad así. Tiene mucha experiencia, conoce de política y de economía y no tuvo el desgaste de muchos otros que estuvieron con De La Rúa”.

Héctor Magnetto se quedó en silencio, sin decir palabra. En ese cargo, Alberto Fernández siempre fue su punto de referencia, su modelo de dirigente político dúctil y flexible, capaz de comprender e intentar buscar zonas de conciliación entre los intereses de su Grupo y los del kirchnerismo. Pero ese nombre está vedado.

Frente a Magnetto estaba el hombre que más había corroído al kirchnerismo y por lo tanto no se podía permitir la jactancia de la duda ni dar una señal equívoca. Julio Cobos desvió la mirada hacia el Hermenegildo Sabat que como un imán captura la atención de todos aquellos que alguna vez ingresaron a la oficina del hombre fuerte de Clarín. Le sirvió también para no incomodar a su interlocutor. Para Cobos, la reunión era una bendición después de algunos meses de obligado autoexilio de los medios, cuyo efecto colateral más importante fue un fuerte descenso de su imagen en las encuestas. Magnetto ya había recorrido varias veces el espinel opositor, tratando de convencer, sin éxito aparente, a Reutemann. Ahora avanzaba con decisión por la opción más conservadora: la de Cobos y el regreso del viejo panradicalismo, aquellos dinosaurios políticos que sobrevivieron al colapso del 2001.

“¿Hasta dónde avanzará?”, se preguntó Cobos. Unos minutos después, salía del despacho del número uno del Grupo con la firme convicción de que los tiempos se aceleraban dramáticamente. Y que así como la caída de De la Rúa se consumó en menos de un año, un eventual regreso al poder de “los radicales” podría demorar mucho, pero mucho menos. Magnetto le acababa de mostrar el atajo para saltar un puesto en el organigrama del Estado de la República Argentina, el que lo llevaría de ser vice a ser el Presidente.

-Hay que estar preparados Julio, esta situación va a hacerse insostenible y todos creen que el hombre es usted. No llegan al 2011, no pueden llegar…Me dicen que si la economía se recupera ellos se van a fortalecer y no podemos permitir que eso suceda. Hay que frenarlos como sea para que no sigan haciendo daño al país, y yo sé de mucha gente que podría trabajar con gran eficiencia en esa tarea patriótica. Y una vez que se caigan, usted podría reconstruir las instituciones.

Cobos no tuvo tiempo a pensar en el bronce. Sólo pensó en el descomunal trabajo que le demandaría tirar abajo el andamiaje kirchnerista y volver atrás en el tiempo. Restituir por ley los fondos a las AFJP y desarmar el esquema estatal de jubilaciones, reprivatizar Aerolíneas, cerrar de una buena vez la herida abierta de los juicios a militares y civiles involucrados en los horrores de la dictadura, renegociar acuerdos con los organismos multilaterales de crédito, reasignar partidas presupuestarias de miles de millones de dólares que hoy solventan políticas sociales, romper relaciones con gobiernos como el de Hugo Chávez o Rafael Correa de Ecuador. La lista mental que pudo hacer a la salida de esa reunión no tenía fin, pero sí estaba seguro de que había una ley que sí o sí debería retrotraer a su estatus quo pre-Kirchner: la Ley de Medios Audiovisuales. La madre de todas las leyes para la supervivencia de su flamante “padrino” político, el que acababa de ungirlo como el elegido.

¿Tendría tiempo para pensar en sus tradicionales vacaciones a la chilena, como buen mendocino conservador? ¿O las cosas se precipitarían de tal modo que en los próximos meses podría estar probándose la banda presidencial? ¿Cuánto podría hablar con su grupo íntimo? ¿Estaba en manos de Gerardo Morales, el radical que más lo detestaba? ¿Cómo y dónde lo golpearía Lilita Carrió, haciendo saber el profundo desprecio que sentía por él?

Uno, seguramente el de mayor experiencia y habilidad, de sus operadores políticos le allanó el camino. Como antes lo había hecho Magnetto, anticipándole que inauguraría una nueva categoría presidencial: la de presidente antes de tiempo. ¿Qué le explicó? Buena parte de lo que había omitido Magnetto cuando lo recibió. Que Martín Redrado, sería el alfil que jugaría una carta tan ganadora que colocaría al Gobierno contra las cuerdas, provocando en los hechos una virtual “126”. Que Redrado no estaría solo ni mucho menos, que Gerardo Morales (sí, el mismo que lo odiaba y recelaba y que tantas veces lo acusó de traidor) y Federico Pinedo serían los “caballos” del ajedrez que le irían limpiando el terreno en el Congreso y en la Justicia.

Redrado: “Desde mi lugar yo les puedo decir que estamos fuertes para aguantar un cimbronazo como el que implica la caída de un gobierno y reemplazarlo por otro. ¿Se acuerda del 2001? Ahí las cosas eran explosivas porque nos quedamos sin oxígeno de afuera. Ahora es distintos, desde el Banco Central yo fui construyendo puentes muy sólidos con los grandes inversores. Pero no podemos dejarlos que manejen esa caja a su antojo, el peligro es que con esa plata pueden intentar ganar el 2011.”

En ese punto exacto de la charla los protagonistas entraron, como en la película Avatar, en otra dimensión de diálogo. Más denso, más espeso. Más, que duda cabe, conspirativo. Rémoras de la vieja historia de la Argentina golpista, cuando los sectores del establishment asumían directamente el control de la situación y relegaban toda consideración democrática, cuando hablan de las instituciones para conspirar contra las mismas instituciones que dicen defender con afán republicano.

Después de varios meses de hacer de su oficina de Clarín el centro de operaciones políticas destituyentes más influyente de la Argentina (relegando a un rol casi decorativo a Eduardo Duhalde), Magnetto volvió a sentir una dosis de ilusión. Enfrente suyo estaba un hombre en el que podía confiar. A Martín Redrado y su ambición (imposible despegar su nombre del rasgo personal que mejor lo caracteriza)
lo conocía desde otras épocas muy difíciles: las de ayudar a que el Grupo Clarín cotizara en la Bolsa de Nueva York. Y Redrado, con sus sólidos contactos aceitados desde la era menemista, los había auxiliado y guiado en ese intrincado mundo aún para un gigante de los medios de Latinoamérica como lo era Clarín en esos tiempos. También Magnetto recordaba como Redrado coqueteaba con ser la “esperanza blanca”, el Cavallo rubio y de ojos celestes del duhaldismo.

Magnetto: “Y vos crees que frenando el Fondo (del Bicentenario) los herimos de muerte”.

Cuando Redrado tuvo que contestarle a Magnetto, respondió que sí, que esa era la jugada a hacer, que había llegado el tiempo de pasar a la acción. Le explicó con aparente solvencia técnica por qué los fondos buitres harían el trabajo sucio y cómo al final del camino, los Kirchner tendrían que retroceder iniciando un camino que para él, Redrado, era sin retorno. Esa maravillosa música a los oídos de Magnetto terminó de cerrar la maniobra más audaz del ejército conspirativo de la restauración conservadora.

La reunión entre Redrado y Cobos tuvo la excusa ideal cuando el entonces titular (en plenitud) del BCRA le presentó formalmente al presidente del Senado el esquema técnico del Fondo del Bicentenario. Casi como en las películas de Hollywood, los protagonistas centrales de la conspiración se reunieron para “hablar” del centro de la conjura.

Lo que vino después ya es historia conocida. La “resistencia sin agua y sin luz” de Redrado en el Central, los fallos del juez Griesa en los Estados Unidos, las charlas imperdibles de Federico Pinedo con la jueza María José Sarmiento, analizando el soporte técnico para trabar la remoción de Redrado del BCRA, la aparición de Cobos con cara póker volviendo de sus “vacaciones” en Chile y tratando de generar una escenografía similar a la de julio del 2008 cuando saltó a la consideración pública como un Judas Iscariote que era bañado en las mieles de la popularidad por el antikirchnerismo rabioso y militante, y con un Gran Hermano dirigido por el enemigo más poderoso al que se enfrentaron Néstor y Cristina en casi siete años de poder: Héctor Magnetto.

Un hombre que consume los tiempos, y para quien el 2011 le resulta una vida.


Fuente: Miradas al sur